Hidrógeno verde Asturias

Asturias, al igual que otros países occidentales, sufre un frenazo en sus proyectos de hidrógeno verde. Las inversiones de grandes compañías como EDP y ArcelorMittal están paralizadas, mientras la tecnología, que se presentaba como la gran apuesta para descarbonizar la industria y el transporte, sigue sin arrancar. La falta de demanda, los retos técnicos y la rentabilidad incierta pesan sobre una inversión global que acumula más de 8.600 millones de euros en cancelaciones.

EDP mantiene sus proyectos en suspenso

Los planes de EDP para impulsar el hidrógeno verde en Asturias no han podido avanzar. La energética trabaja desde hace años en dos grandes iniciativas: el “Asturias H2Valley”, en la antigua central térmica del valle de Aboño (Carreño), y una planta de electrólisis en Soto de Ribera (Ribera de Arriba). El primero contaría con una inversión de 169 millones de euros, de los cuales 78 millones provendrían de fondos europeos, mientras que la segunda implicaría unos 22 millones de euros.

Sin embargo, el consejero delegado de la compañía, Miguel Stilwell, ha dejado claro que la decisión final sobre estos proyectos de hidrógeno verde aún no se ha tomado. “No hemos tomado todavía ninguna decisión sobre las inversiones en hidrógeno verde en Aboño y Soto de Ribera”, declaró durante la presentación de resultados de la compañía. La razón principal: EDP necesita primero asegurar clientes industriales dispuestos a adquirir el hidrógeno producido.

Según los planes iniciales, al menos las primeras fases de ambos proyectos deberían entrar en funcionamiento a finales de este año o comienzos de 2026. La tramitación administrativa continúa, pero el retraso refleja la cautela de la empresa ante un mercado todavía incierto. Stilwell había señalado que 2025 sería “clave para tomar una decisión respecto al hidrógeno verde”, pero a menos de dos meses de cerrar el año, la resolución sigue pendiente.

ArcelorMittal y el freno al hidrógeno verde

La situación de EDP coincide con el primer aniversario de la suspensión de otro gran proyecto industrial en Asturias. ArcelorMittal decidió el 26 de noviembre del año pasado cancelar la construcción de una planta de reducción directa de mineral de hierro (sistema DRI) en la factoría de Veriña, Gijón, destinada a sustituir el horno alto B. La compañía alegó falta de viabilidad económica y ausencia de claridad regulatoria.

El anuncio tuvo un fuerte impacto en la región, generando preocupación entre políticos y sindicatos ante la posibilidad de que se trate de la primera de varias desinversiones. Aun así, el CEO de ArcelorMittal, Aditya Mittal, afirmó recientemente que ve “con optimismo” las perspectivas para la siderurgia en 2026 y destacó que la propuesta de la Comisión Europea para aumentar los aranceles del acero permitirá “invertir con confianza en el futuro”, aunque sin dar detalles concretos sobre nuevos proyectos de hidrógeno verde.

Proyectos de suministro regional siguen en el limbo

Otro plan relevante, el proyecto HyDeal, que contempla el suministro de hidrógeno verde desde Castilla y León a la industria asturiana, tampoco ha mostrado avances este año. Entre los clientes potenciales se encuentran la propia ArcelorMittal y la fábrica de Fertiberia en Corvera. La falta de movimientos recientes refuerza la sensación de estancamiento en el sector a nivel regional.

Hidrógeno verde Asturias

El frenazo del hidrógeno verde se extiende a Europa

La parálisis de proyectos no es exclusiva de Asturias. En Alemania, el “Hamburg Green Hydrogen Hub”, que contaba con una inversión prevista de 200 millones de euros, también está detenido. La semana pasada, el Tribunal Federal de Cuentas advirtió que el Gobierno alemán no ha alcanzado los objetivos fijados en su estrategia del hidrógeno verde para 2030. Incluso Estados Unidos enfrenta dificultades para poner en marcha sus iniciativas de hidrógeno verde, mientras los expertos alertan de que la rentabilidad y la demanda industrial siguen siendo un cuello de botella global.

En conjunto, los proyectos cancelados en Europa y Estados Unidos suman más de 10.000 millones de dólares (unos 8.600 millones de euros). La tecnología, que hace apenas unos años se presentaba como la gran revolución para la transición energética, continúa chocando contra la realidad económica, técnica y regulatoria.

Un futuro incierto para el hidrógeno verde

A pesar del frenazo, las compañías mantienen la puerta abierta a nuevas inversiones. La combinación de fondos europeos, presión política para descarbonizar la industria y posibles acuerdos con grandes consumidores de hidrógeno verde mantiene la expectativa de que estos proyectos puedan relanzarse en los próximos años. Sin embargo, el mensaje es claro: sin clientes sólidos y regulaciones más estables, el hidrógeno verde seguirá siendo, al menos por ahora, una promesa más que una realidad industrial consolidada.

Por Cruz Santillana

Asturiana, apasionada de la tecnología, el emprendimiento y el marketing online. Community manager y redactora en Asturtic.