Ingeniero con gafas de telepresencia inmersiva PXR trabajando desde una oficina en el occidente asturiano, con vista al mar Cantábrico y pantalla mostrando imagen estereoscópica de un aerogenerador

Desde el concejo de Valdés, un equipo de cuatro personas ha construido una tecnología capaz de teletransportar los ojos de un técnico a un parque eólico situado a miles de kilómetros, o de situar a un estudiante gallego en un aula de la Universidad de Oviedo sin que abandone su casa. La startup se llama PXR, su producto es la telepresencia inmersiva, su objetivo: viajar sin moverse  la dirige desde Luarca el ingeniero argentino José María Holassian Mucci.


La tecnología que confunde al cerebro con la realidad

El fundamento de PXR no es magia, sino óptica y software. Una cámara diseñada para replicar el funcionamiento del ojo humano captura el entorno en tres dimensiones; las gafas de realidad virtual reciben esa señal y la traducen en una experiencia que responde en tiempo real a los movimientos de la cabeza del usuario, como si este estuviera físicamente en el lugar.

La clave diferencial frente a otras soluciones del mercado es la cámara estereoscópica de desarrollo propio: cuando las que existían no se ajustaban a sus requisitos técnicos, el equipo optó por diseñar su propio dispositivo, lo que les abrió posibilidades que no habían previsto inicialmente. El resultado es lo que la empresa denomina «realidad mixta»: una fusión de realidad virtual y aumentada que sumerge al usuario en un entorno físico real con capas de información digital superpuestas.


Cómo nació la empresa que permite viajar sin moverse

La historia de PXR comienza con un viaje convencional. José María Holassian era estudiante de Electrónica en la Universidad de Buenos Aires cuando conoció en Punta Cana a una maestra de Luarca que acabaría siendo su pareja y la madre de sus tres hijos. Esa relación lo trajo hasta Asturias, donde completó estudios de Ingeniería Técnica en Telecomunicaciones y un máster en Conversión Eléctrica y Sistemas de Potencia en la Universidad de Oviedo.

Fue trabajando en el sector industrial cuando empezó a explorar las posibilidades de la realidad virtual, y cuando el mercado empezó a ofrecer las primeras cámaras con capacidad estereoscópica, las dos líneas se cruzaron. Acudió entonces a Pablo Arboleya, uno de sus profesores en Oviedo —hoy cofundador de la empresa junto a Holassian y Jorge García— y la idea fue tomando forma.

El primer intento ante el CEEI no prosperó, pero el proyecto maduró hasta cristalizar en 2020 con el respaldo del entonces IDEPA —hoy agencia Sekuens— a través de una línea de financiación para empresas de base tecnológica. «Esta empresa no existiría sin el IDEPA», afirma Holassian sin matices. 


Parques eólicos, plantas solares y todo sin desplazarse

Entre los clientes actuales de PXR figuran Gonvarri Industries, EDP Renewables y Prosegur. La empresa ha desarrollado sistemas de inspección remota para parques eólicos y plantas fotovoltaicas y ha ido sumando aplicaciones menos evidentes: un sistema de detección de aves protegidas en el entorno de una instalación eólica en Palencia y una aplicación ya en funcionamiento en el Museo Severo Ochoa de Luarca que usa la realidad mixta para introducir al visitante en el laboratorio donde el científico luarqués descubrió el polinucleótido fosforilasa —el hallazgo que le valió el Nobel de Medicina en 1959— mientras escucha las explicaciones en las voces reales del propio Ochoa y de su discípula Margarita Salas.

El equipo trabaja de forma completamente distribuida: Holassian desde Luarca, Guillermo Orbea —artista 3D y topógrafo— desde Salas, el ingeniero de robótica Jorge Guillén desde Alicante y el especialista en inteligencia artificial Jorge Juan González desde Valencia.

Composición de cuatro profesionales trabajando en remoto desde diferentes localizaciones —costa asturiana, entorno rural, ciudad y montaña— con pantallas que muestran modelos 3D y vídeo estereoscópico de la tecnología de telepresencia inmersiva de PXR. El equivo conecta yviaja sin moverse


El aula sin muros: asistir a la universidad sin moverse de casa

La línea que más entusiasma al equipo es la educativa. En colaboración con la Universidad de Oviedo —alianza que ya les valió el premio internacional Xplore Technology Awards 2023 en Alemania— han desarrollado una solución para crear entornos formativos escalables mediante realidad virtual.

De hecho ya la han probado en un caso real: dos estudiantes de A Coruña que debían viajar varias veces por semana a Oviedo asistieron a clase sin moverse de sus domicilios. «El profesor imparte la clase de forma híbrida y el alumno remoto siente que está en su pupitre: ve al docente, la pizarra y las diapositivas sincronizadas en el entorno virtual, puede mirar hacia abajo y tomar apuntes en su bloc… Es como haber ido físicamente a la universidad, pero sin moverse», describe Holassian. La diferencia con las videoconferencias de la pandemia, insiste, es cualitativa: «No es lo mismo ver una pantalla plana que sentirte dentro del aula». Algo parecido se hizo en Oviedo el año pasado con el Aula del Futuro.

Estudiante con gafas de realidad mixta sentado en casa frente a una proyección holográfica inmersiva de un aula universitaria con profesor en la pizarra, ilustrando la tecnología educativa de PXR para viajar a la universidad sin moverse

Lo que logra la empresa es que cualquiera tenga la percepción de que puede viajar sin moverse de su casa, ya sea para trabajar, asistir a clase o disfrutar de otros entornos mientras descansa.

Por Cruz Santillana

Asturiana, apasionada de la tecnología, el emprendimiento y el marketing online. Community manager y redactora en Asturtic.