Solo un 7,4 % de las empresas asturianas hacen uso de tecnologías de inteligencia artificial, según revela un reciente informe de Red.es. La escasa adopción responde a una estructura empresarial muy fragmentada, con gran presencia de microempresas, y a carencias formativas y económicas. Pese a ello, Asturias avanza en regulación y prepara el camino hacia una integración más segura y ética de esta tecnología clave.
Una implantación muy por debajo de la media
Asturias se sitúa por debajo de la media nacional en cuanto a uso de IA en las empresas. Solo un 7,4 % ha integrado alguna solución basada en inteligencia artificial en sus procesos. La cifra refleja un desfase preocupante si se compara con regiones más industrializadas, y expone una vulnerabilidad del tejido empresarial asturiano frente a la transformación digital que se impone a nivel global.
El informe de Red.es alerta de que la brecha entre grandes compañías y pequeñas estructuras empresariales continúa creciendo, especialmente en territorios donde predomina el modelo de negocio tradicional.
Microempresas y falta de competencias: el núcleo del problema
Una de las principales causas de esta escasa implantación se encuentra en la estructura productiva de la región. Más del 95 % de las empresas asturianas son microempresas, con menos de 10 personas en plantilla. Esta realidad dificulta la inversión en tecnologías emergentes, tanto por limitaciones presupuestarias como por la falta de personal cualificado en nuevas competencias digitales.
Además, la escasa cultura tecnológica y la ausencia de perfiles técnicos internos hacen que muchas empresarias y autónomas no consideren prioritario incorporar soluciones basadas en IA, aunque estas puedan optimizar procesos, reducir costes o mejorar la competitividad.
Un marco normativo que avanza desde lo público
A pesar del bajo nivel de adopción en el sector privado, el compromiso institucional con la inteligencia artificial ha sido firme en los últimos años. Asturias ha participado activamente en el desarrollo de marcos normativos sobre el uso ético de la IA, alineados con las directrices europeas.
La región respalda también su candidatura como sede de la futura Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA), lo que demostraría un liderazgo en la regulación de esta tecnología. De concretarse, podría convertirse en un factor dinamizador del ecosistema local, generando empleo de calidad y atrayendo talento especializado.
Oportunidades latentes para un cambio estructural
El informe no solo identifica debilidades, sino también oportunidades. La adopción de soluciones de IA podría ofrecer un salto cualitativo a muchos sectores asturianos: desde la industria y la logística, hasta el turismo y la agricultura.
Pero para lograrlo, será necesario un impulso coordinado entre administraciones, centros de formación y asociaciones empresariales. Iniciativas como el fomento de la formación en IA, los incentivos fiscales para proyectos de digitalización o los acompañamientos técnicos personalizados pueden marcar la diferencia. El cambio tecnológico ya está en marcha. El reto de Asturias es no quedarse atrás.
